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Historia General

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Historia General

Mensaje  Creador el Lun Jul 13, 2015 10:24 pm



Introducción


Corren tiempos difíciles. Las ciudades de las razas parlantes se han logrado mantener en pie, pero el mundo es un lugar hostil. Criaturas extrañas y peligrosas pululan por los campos y caminos en busca de sangre, terror y muerte, mientras las personas se esconden y muchos pasan hambre.

Sin embargo, existen aquellos que, en vez de buscar refugio frente al terror, deciden enfrentarlo: aventureros, soldados, hechiceros, mercenarios y muchos más, quienes sueñan con algún día limpiar las tierras de Nutram o al menos dejar su nombre inscrito en la historia.

Pero para entender lo que ocurre hoy es necesario conocer el pasado y las eras por las que ha pasado el mundo:

La era de las leyendas


Las leyendas sobre la creación del mundo son tantas como las culturas que lo habitan, sin embargo hay en una cosa en que todas parecen coincidir, la llegada del hombre desde el cielo.

Se habla de una estrella caída del firmamento, en algún lugar de las montañas, algunos afirman que incluso el lugar exacto del impacto es el que ahora se conoce como el Monte Ma'ha, que en la lengua antigua significa "madre". En ese lugar habrían habitado los antiguos Titanes.

Poco o nada se sabe sobre ellos, sobre su número o sobre su naturaleza. Algunos hablan de seres tan altos como las montañas mismas, otros de que apenas llegaban a los 10 metros de altura. Unos dicen que parecían personas, otros que en realidad su apariencia era tan variada como las constelaciones mismas, con apéndices y formas irregulares. No existen siquiera dibujos que daten desde tanto tiempo, así que es imposible saberlo con certeza. Sólo se sabe que ya habitaban el mundo desde muchos milenios antes que llegaran los primeros hombres.

Hay quienes afirman que si se da crédito a las leyendas más importantes, seguramente las razas no existían en ese entonces, no al menos como son ahora, sino que las personas eran todas de apariencia más o menos similar. Los primeros éxodos habrían surgido entonces de pueblos que dejaban las montañas para establecerse en nuevos territorios, usualmente ayudados por algún Titán. Aún la guerra no era siquiera considerada.

La humanidad proliferaba de la mano de los Titanes y el mundo se poblaba.

El Gran Cataclismo


Todo eso habría cambiado el día del Gran Cataclismo.

A pesar de ser un hecho de tan gran magnitud, existen muchas versiones al respecto para saber con certeza lo que realmente ocurrió, pero al menos la mitad de los seres que habitaban el mundo murieron. Muchas especies fueron extintas en ese hecho, razas completas borradas del mapa, islas aparecieron en el mar, otras se fueron, montañas se levantaron, volcanes explotaron. La faz completa del mundo fue remodelada.

Hasta hoy es posible encontrar vestigios de ese hecho, vestigios arqueológicos antiquísimos enterrados en lugares inverosímiles, grietas gigantes que aún no han cerrado, huesos fosilizados de animales que ya no existen.

Pero el hecho más grande de todo fue el sacrificio de los Titanes. Algunas leyendas dicen que algo oscuro, poderoso, casi imparable, era la causa de tanta destrucción, algo que dormía en las entrañas del mundo y que gracias a estos antiguos seres se pudo acabar con aquella amenaza.

El renacer del mundo


Las razas debieron renacer, levantarse de las cenizas que había dejado la destrucción. Pero ya no tenían la guía de estos los Titanes y el mundo de pronto parecía un lugar hostil.

Se siguieron múltiples desastres naturales, como erupciones volcánicas, terremotos, inundaciones y tornados, vestigios del antiguo cataclismo, los que tardaron siglos en amainar.

Se erigieron las primeras ciudades, aparecieron las primeras formas de escritura, se desarrollaron las primeras tecnologías y con ello se tiene más datos de lo que ocurrió a partir de entonces. Los pueblos crecieron, se expandieron, aparecieron las guerras, imperios crecieron y desaparecieron, reyes levantaron sus coronas y otros fueron depuestos, las razas inteligentes adquirieron sus aspectos definitivos, mientras el mundo seguía floreciendo.

Uno de los primeros imperios de los que se tenga registro fue el liderado por los reptiloides de la raza Teznag, hecho que marcó para siempre la religiosidad de todo Nutram. Más que un dominio político, su gran poder se desarrolló en base a propagar las creencias religiosas.

Posteriormente a ello los Bumbar, también llamados Gigantes, son uno de los imperios más recordados e importantes de la historia, siendo invencibles por siglos en el campo de batalla, hasta que ocurrió entre sus filas una conversión religiosa y filosófica que los hizo replegarse hacia las montañas y el pacifismo. En un par de siglos todo su imperio se deshizo de manera casi pacífica. Muchas de las ruinas que hoy es posible encontrar provienen de su legado.

Hacia finales de esta era una ciudad conquistaba a la mayoría de las razas por su superioridad en el dominio de la magia, la capital de la raza Kalrus, Artamaxus. Este imperio de gran belicosidad promovió mucho el desarrollo de la magia entre razas que hasta entonces ni la conocían, pero también es recordado con odio por la brutalidad de sus conquistas.

El Gran Pozo


Se estima que habían pasado cinco mil años desde que ocurriera el Gran Cataclismo para cuando el Pozo se abrió.

Artamaxus entonces era sin dudas la ciudad más bella y poderosa de Nutram, con sus altas torres y portentos mágicos que intimidaban a quien quisiera rebelarse a su imperio. Pero en una sola noche todo eso se acabó.

Lo que antes era Artamaxus amaneció como un monumental orificio sin fondo, directo a las oscuras entrañas del mundo. Quienes han mirado en su interior afirman que no hay negro más sombrío ni noche capaz de igualar el contenido del Pozo. El imperio, por supuesto, se derrumbó en cosa de semanas.

Pero lo peor no fue la destrucción de Artamaxus, sino que del orificio comenzaron a emerger criaturas horrendas, seres sólo posible de encontrar en las más retorcidas pesadillas. Algunos lucían como animales defores, otros como criaturas con extremidades imposibles, insectos gigantes, seres de colmillos afilados y hasta dragones.

Las razas del mundo debieron unirse en una alianza sin precedentes y, dada la extinción del liderazgo de los Kalrus, una nueva ciudad se consolidó como la capital del nuevo imperio que sucedería al recién caído, era Dreca, la tierra central de la raza de los Drecarios.

La lucha fue muy dura y tardó más de dos siglos, pero finalmente se logró contener el desenfrenado avance de la oscuridad. Los caídos fueron incontables y la destrucción cambiaría para siempre Nutram, pero al final se construyeron tres anillos concéntricos de muros rodeando el Gran Pozo, apoyados por cuatro torres, una para cada punto cardinal, destinadas a dar fortaleza a los guerreros que desde entonces dedicarían sus vidas a contener a las fuerzas de la oscuridad.

El presente


Han pasado trescientos años desde que se abriera el Pozo y, si bien los muros han logrado contener la mayor parte del horror, aún existen escapes de criaturas prácticamente a diario y muchas otras aún vagan por los bosques, esperando la oportunidad para causar más daño.

Las razas han mostrado su resiliencia. Muchos fueron los muertos, masiva la destrucción, pero las ciudades han sido reparadas, nuevas generaciones reemplazan a los muertos y cada vez hay más espíritus optimistas que han dejado atrás el temor y levantado la cabeza.

Dreca sigue siendo la ciudad imperial que controla el la política del mundo, principalmente por haber unido bajo su bandera a la raza más numerosa, quienes se hacen llamar humanos. Ni siquiera todas las razas combinadas les superan en números, por lo que su dominio está casi asegurado. Los Balor'an en el norte son la única raza que se ha mantenido separada del imperio, principalmente por lo difícil que resulta invadirles en sus áridas y calurosas tierras, además de su tenacidad guerrera, pero aún así mantienen un pacto de paz que, si bien no se respeta por completo, ha evitado una guerra a gran escala.

Los Mistarel y Teznag gozan de cierta independencia y variados beneficios, ya que son razas que desde un comienzo han sido aliadas de los Drecarios, de modo que han sido los más favorecidos por el crecimiento del imperio. Los primeros constituyen la base cultural del mundo y poseen un inigualable comercio, mientras los segundos forman el centro espiritual y religioso del imperio.

Los Nahuam y los Bumbar se involucran muy poco en los conflictos, los primeros por su escasa organización central, los segundos por su estilo de vida, debiendo rendir tributos a los señores de Dreca y a menudo tocando la peor parte de la dominación imperial, sufriendo abusos como la esclavitud, en especial los Nahuam.

los Zindos son una raza nómade que existe dentro del imperio, pero no constituyen ciudades ni provincias en sí mismos, sino que habitan por todo el continente extendiendo su comercio. Son mal vistos por otras razas y no son pocos los casos en que han sido atacados y perseguidos, pero en la actualidad se les permite formar parte del imperio por la utilidad que presentan al mover productos entre ciudades a pesar de los peligros de los caminos.

Los Sedhokai forman parte del imperio, pero al mismo tiempo son una raza muy difícil de controlar que a menudo entra en conflicto con otros pueblos y cuyas prácticas Dreca no ha podido eliminar. Se les permite su particular existencia en tanto constituyen una de las fuentes de tropas más eficaces y aseguran agentes para las tareas sucias del imperio.

Los Kalrus, antiguos señores, en la actualidad sólo existen de manera clandestina, formando villas ocultas en los bosques y sectores montañosos. Si bien se les permite a sus miembros individuales entrar a las ciudades, son vistos con desconfianza por las otras razas.

El mundo intenta levantarse, seguir adelante, la vida puja por extenderse, pero la oscuridad aún está allí. El Pozo sigue abierto y activo y hay quienes creen que lo peor está aún por venir. Los eruditos piensan que lo que sea que haya acabado con los Titanes está relacionado con la oscuridad del interior del mundo.
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